"No estoy aquí para ver morir a mi hijo": el pequeño de Lisa está enfermo, tan grave que morirá antes de tiempo. Esta mujer de 31 años del distrito de Meißen está sentada en la gran sala de estar del hospicio infantil "Bärenherz" de Markkleeberg, cerca de Leipzig. No habla de la muerte, sino del tiempo de vacaciones y recuperación que pasa aquí. Para ella, el hospicio infantil no es principalmente un lugar para morir, sino un lugar de alivio y apoyo para toda la familia.
Hace un año, Lisa tuvo una hija sana. Debido a los extensos cuidados que recibe su hijo, la pequeña a menudo se queda en el extremo corto de la vara y simplemente no hay tiempo suficiente en la vida cotidiana, explica la madre. Ella está en "Bärenherz" con los dos niños y puede disfrutar del tiempo. "Fui a nadar con el pequeño. Es algo que no puedes hacer con los dos juntos". Mientras mamá e hija disfrutan de su momento de baño, Lisa sabe que su hijo está perfectamente atendido.