Stephan Scherzer es un luchador hasta la médula. Himalaya, Alpes o en el agua en la bahía de San Francisco: el berlinés probablemente sólo habría sabido todo esto por los documentales si sus médicos hubieran acertado en su momento. Debido a una enfermedad, tiene dificultades para levantar el pie. Pero a sus 61 años, sigue atándose los cordones de las zapatillas de correr o de senderismo.
Scherzer padece una enfermedad conocida como dorsiflexión débil del pie. En pocas palabras, las personas con esta afección tienen dificultades para levantar los pies. "Cuando tienes 12 o 13 años y estás constantemente chocando con cosas, atascándote, tropezando, cayéndote... es desmoralizante", recuerda.
Scherzer ha podido compensar las limitaciones durante décadas gracias al deporte y al entrenamiento de sus músculos y, según cuenta, ha conseguido deshacerse del llamado ángulo de Heidelberg, una férula que mantiene el pie recto. "Me dijeron que había que llevar una férula así para poder quizá caminar con normalidad. Pero no puedes hacer más deporte"