El fabricante de juguetes de madera Markus Füchtner ya ha enviado un cascanueces al espacio y ha desarrollado un cohete humeante. Pero lo que más le gusta es ponerse frente al torno de su taller de Seiffen y fabricar cascanueces. Así lo hacían sus antepasados. Siguiendo la tradición, representan autoridades: Rey, húsar, guardabosques. Pero en su taller hay uno que destaca sobre los demás: el cascanueces de dedos apestosos. Y así es como surgió.
Una mañana, hojear folletos publicitarios le estropeó el desayuno, cuenta este hombre de 44 años. "En el pueblo vecino, aquí en los Montes Metálicos, estaba a la venta una copia barata de cascanueces procedente de China por 12,99 euros". Está indignado: "No se puede hacer eso".
F Füchtner no tiene nada contra el cascanueces de Erzgebirge, ya que su tatarabuelo es considerado su inventor. Así que hizo lo que se le da especialmente bien en el torno: un nuevo cascanueces. Como sus colegas, es de madera y tiene barba y pelo de conejo. Sin embargo, en lugar de una túnica roja, lleva pantalones cortos y una gorra de béisbol. Y la mano muestra un gesto claro. El rebelde de madera fue creado en colaboración con "Boys from the Wood", un grupo de jóvenes que celebran el Erzgebirge y sus costumbres de una forma moderna, subraya el artista de 44 años.