Cuando las cuerdas de la Orquesta Filarmónica Robert Schumann actúen el viernes por la tarde, interpretarán melodías conocidas: la Pequeña música nocturna de Mozart, por ejemplo, o canciones como "Alle Vögel sind schon da". A diferencia de un concierto convencional, se anima expresamente a cantar y tararear las canciones. Esto se debe a que el concierto especial está dirigido específicamente a personas con demencia y a sus familiares. El objetivo es que se evadan de la vida cotidiana en un ambiente relajado. También se servirá café y pasteles.
El director general de música de Chemnitz, Benjamin Reiners, tiene experiencia con este tipo de formatos de concierto por su anterior trabajo en Kiel. A menudo se le ponía la piel de gallina, según cuenta. Por ejemplo, cuando una pareja se cogía cariñosamente de la mano durante un concierto. "De repente podías sentir de nuevo una gran cercanía y un vínculo entre ellos". Los conciertos son conmovedores tanto para los afectados y sus familiares como para los músicos. "Es un momento especial ver lo que la música puede desencadenar, cómo vuelven los recuerdos y la personalidad". Esto demuestra de forma impresionante el poder de la música y lo directamente que puede llegar a la gente.