La reforma agrícola prevista por la Unión Europea podría afectar a la agricultura del este de Alemania de forma mucho más grave que a muchas otras regiones de Europa. Así lo advierte un estudio del Instituto Leibniz para el Desarrollo Agrícola en Economías en Transición (IAMO) y de la Universidad de Rostock. La razón principal son las grandes explotaciones agrícolas, muy extendidas en el este de Alemania, que, según los planes de la Comisión Europea, tendrían que contar con unos pagos directos más reducidos. La Comisión Europea pretende reformar la Política Agrícola Común (PAC) para el período de financiación comprendido entre 2028 y 2034. Entre otras medidas, está previsto recortar las ayudas directas por superficie destinadas a las explotaciones más grandes y redistribuirlas en mayor medida a favor de las explotaciones más pequeñas. Al mismo tiempo, se pretende otorgar a los Estados miembros un mayor margen de maniobra a la hora de diseñar los programas de ayudas. Según la valoración de los investigadores, esto tendría consecuencias de gran alcance en el este de Alemania. A diferencia de lo que ocurre en muchas regiones del oeste del país, en Brandeburgo, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia suelen predominar las grandes explotaciones agrícolas. Según el estudio, si se recortan sus pagos directos, esto no solo podría suponer una carga para las empresas concretas, sino que también podría afectar al empleo, a la creación de valor regional y a los ingresos en las zonas rurales. Al mismo tiempo, los autores temen que esto tenga consecuencias para las medidas de protección del medio ambiente y del clima. Hasta ahora, muchos programas agroambientales han sido financiados por las explotaciones de mayor tamaño. La disminución de los ingresos podría reducir su disposición a participar en programas de ayuda que requieren una gran inversión. Los científicos también ven con ojos críticos la financiación prevista. En el futuro, los programas medioambientales y de desarrollo para el medio rural deberían ser cofinanciados en mayor medida por los Estados miembros, mientras que las ayudas a la renta seguirían financiándose íntegramente con cargo al presupuesto de la UE. Esto podría suponer una presión adicional para los países o regiones con presupuestos ajustados. Solo para Sajonia, el estudio cifra las necesidades financieras adicionales en unos 240 millones de euros para mantener el nivel de ayudas actual. Desde el punto de vista de los autores, los recortes previstos para las grandes explotaciones no deberían aplicarse en su forma actual. En caso de que, a pesar de todo, se aprobaran a nivel de la UE, consideran que, como mínimo, deberían crearse excepciones y que los fondos recortados permanecieran en las regiones afectadas. Además, los investigadores abogan por seguir desarrollando los programas medioambientales existentes y garantizar su financiación a largo plazo. Copyright 2026, dpa (www.dpa.de). Todos los derechos reservadosLas grandes explotaciones, especialmente afectadas
Los estados federados tendrían que aportar probablemente más fondos
Los investigadores recomiendan cambios