Los continuos cierres de la vía navegable del Elba por problemas en los puentes de Sajonia preocupan a las empresas checas de navegación interior. "Es un desastre para el transporte de mercancías por el agua", afirma Lukas Hradsky, de la naviera EVD de Praga. En circunstancias normales, el invierno sería temporada alta, ya que los barcos no suelen poder navegar en verano debido al bajo nivel de las aguas. Según el empresario, hay envíos pesados y sobredimensionados que no pueden transportarse por ninguna otra ruta.
"El transporte marítimo interior está planificado a largo plazo", subraya Hradsky. Por tanto, es difícil reaccionar a los cambios con poca antelación. No obstante, su empresa intenta compensar las carencias con pedidos en Europa Occidental. A Hradsky también le preocupa la imagen de fiabilidad del transporte terrestre entre los clientes. Muchos de ellos se están pasando al transporte por carretera, lo que no es bueno desde el punto de vista medioambiental. Hradsky se siente abandonado por los gobiernos: "Tengo la sensación de que tienen otras prioridades."