Se ha iniciado una prueba de carga en el puente deteriorado de la calle Budapester, cerca de la estación central de Dresde. Según datos del Ayuntamiento, esta prueba tiene como objetivo proporcionar información más detallada sobre la estabilidad de la estructura de cables de acero, que se encuentra cerrada en su mayor parte debido a numerosas roturas de los cables tensores. Si los resultados lo permiten, el puente podría volver a ponerse en servicio de forma gradual.
En la prueba, cuatro vehículos de gran tonelaje circulan por el puente con un peso cada vez mayor, mientras este se supervisa de forma continua. Los sensores registran cómo se comporta la estructura bajo la carga, si se producen más daños y cómo evolucionan las deformaciones y las tensiones. La prueba cuesta alrededor de 900 000 euros.
«Se aplicarán 326 toneladas de forma gradual», afirmó el director de la prueba, Oliver Mosig, antes de su inicio. Los cuatro vehículos se cargarán adicionalmente de forma gradual durante la prueba para alcanzar el peso previsto. «Con esta prueba de carga queremos determinar la capacidad de carga residual del puente». Se trata de averiguar si podrá reabrirse en el futuro para un tráfico reducido, explicó Mosig.