Según los expertos del Instituto Ifo de Dresde, el aumento de los precios de la gasolina y el gasóleo no supone una carga mayor para los asalariados que en años anteriores. La razón es el aumento constante de los salarios, según el instituto. Según los cálculos, el empleado medio tuvo que trabajar unos cinco minutos por un litro de gasolina en abril. En los últimos 35 años, ha sido de entre tres y seis minutos. "Incluso con precios de la gasolina de 240 céntimos por litro de súper o de 250 céntimos por litro de gasóleo, el tiempo de trabajo necesario suele estar por debajo de los valores de 2006 a 2013", afirma Joachim Ragnitz, director adjunto de la sucursal de Ifo en Dresde.
El aumento de precios supone una mayor carga para los hogares con rentas más bajas, mientras que la rebaja de combustible del Gobierno alemán alivia la carga tanto para las rentas bajas como para las altas. Al mismo tiempo, los datos sobre movilidad e impuestos muestran que un alto consumo de combustible suele ir de la mano de una renta alta, afirma.