Ante la actual crisis energética provocada por la guerra de Irán, la República Checa pone un tope a los precios de la gasolina en las gasolineras. El Ministerio de Finanzas de Praga ha publicado los primeros precios máximos autorizados, que se aplicarán a partir del miércoles. Son 43,15 coronas (equivalentes a unos 1,76 euros) por litro de gasolina y 49,59 coronas (2,02 euros) por litro de gasóleo. Los objetivos se actualizarán diariamente.
Paquete completo de medidas
El Gobierno de Praga había decidido limitar los márgenes de las petroleras y reducir el impuesto especial sobre el gasóleo. "El objetivo de este paquete de medidas es frenar la subida de los precios generales de los carburantes y eliminar los precios extremos locales", decía en la justificación. Según los observadores, es probable que esto tenga un impacto particular en la capital, Praga, y a lo largo de las autopistas, donde generalmente se pagan los precios más altos.