Escasez de chips, energía cara, tensiones geopolíticas y competencia asiática: la industria automovilística de Alemania Oriental rara vez ha estado bajo tanta presión como ahora. Sin embargo, ve oportunidades en el cambio. En el congreso anual del Automotive Cluster East Germany (ACOD), celebrado el martes en Leipzig, unos 200 invitados del mundo de la política, la empresa y la ciencia debatieron sobre el futuro de la industria.
La directora general de ACOD, Petra Peterhänsel, dejó clara la situación: "Las tensiones geopolíticas y la volatilidad de las cadenas de suministro, pero también la creciente presión competitiva, principalmente de Asia, y el cambio tecnológico en curso plantean grandes retos para nuestra industria." Aunque la imprevisibilidad es una compañera constante de la industria automovilística, la presión se ha intensificado enormemente. "El factor decisivo es cómo se afronta. No hay tiempo que perder"
Para Peterhänsel, está claro que la industria no se encuentra al principio de una nueva era, sino más bien en medio de ella. Ella ve el futuro principalmente en la cooperación y la flexibilidad: "La colaboración, la creación de redes interdisciplinares y una nueva dinámica son las claves para sobrevivir en este entorno." El cambio no debe dejarse al azar, "ni mucho menos a los nuevos competidores".