El 24 de enero de 1921 fue una de las horas más oscuras de la minería en Sajonia. Aquel lunes, 200 mineros habían viajado a la Friedensschacht de Oelsnitz, en los Montes Metálicos, para el turno de mañana. Pero muchos de los mineros nunca volvieron a ver el sol ni a sus familias. En el 105 aniversario de la catástrofe minera, el sábado se conmemoró a sus víctimas en el cementerio de la ciudad.
"Cuando se piensa en cuántas de las víctimas habían regresado felizmente a casa de las trincheras de la guerra o de un largo cautiverio, uno se da cuenta de que el desastre fue aún más grave", explicó Heino Neuber, presidente de la asociación de mineros de la cuenca minera de Lugau-Oelsnitz, asociación patrocinadora del museo "Kohlewelt".
Uno de sus antepasados también perdió la vida en aquella época. 38 mineros murieron como consecuencia directa de la explosión, otros 19 a consecuencia de sus graves heridas - un total de 57 víctimas mortales.