En la bodega de la bodega estatal sajona Schloss Wackerbarth maduran innumerables piezas individuales que requieren la atención de Jürgen Aumüller. Una de las tareas del maestro bodeguero es controlar la producción de vino espumoso mediante el método clásico de fermentación en botella. Las botellas, que se almacenan boca abajo, tienen que ser "agitadas" una y otra vez, dice el maestro bodeguero, para que la levadura en fermentación se desplace suavemente hacia la cabeza de la botella paso a paso. No sólo en la región francesa de Champaña, sino también en el valle del Elba se produce vino espumoso según este "méthode champenoise" desde hace 190 años. El proceso de fermentación es siempre ligeramente diferente en matices. "Cada botella es única", afirma Aumüller.
Estudio de tendencias: a una de cada dos personas le gustaría ver más opciones sin alcohol
Según la empresa, Rotkäppchen, probablemente la marca de vino espumoso más conocida en el este de Alemania, también está disponible sin alcohol desde 2008. "Para nosotros, el vino sin alcohol es una palanca clave para seguir creciendo", afirma Silvia Wiesner, directora general de Rotkäppchen-Mumm Sektkellereien GmbH, a la Agencia Alemana de Prensa. Según la empresa, ahora es líder del mercado de vinos espumosos sin alcohol y cree que su estrategia se ha visto reforzada por su propio estudio de mercado. Según el estudio, a uno de cada dos de los 1.500 encuestados en un sondeo de tendencias le gustaría tener más opciones en este ámbito.
Secco, Riesling y rosado sin embriaguez ni alcohol también estuvieron en boca de todos este mes en la cita del sector, la feria "ProWein" de Düsseldorf. Las ventas y el volumen de negocio de este tipo de vinos aumentaron un 25% el año pasado, según informó el Instituto del Vino DWI al inicio de la feria. La gama y la calidad han seguido mejorando. No obstante, este tipo de bebida sigue siendo un nicho para los viticultores: el DWI afirma que los vinos sin alcohol sólo representan alrededor del dos por ciento de las ventas totales.