Las autoridades polacas han recuperado en los últimos días más de cuatro toneladas de peces muertos de un afluente del río Oder. Hasta el momento, la mortandad de peces se ha limitado a un tramo del canal de Gliwice, según ha declarado una portavoz de la autoridad local responsable de las aguas a la emisora Tok.fm.
La causa es la proliferación de la alga dorada tóxica, según ha informado la autoridad. En estos momentos, patrullas de intervención regulares, tanto acuáticas como terrestres, supervisan la situación; además, se están retirando los peces muertos del tramo afectado del canal. Hasta nuevo aviso, también se ha suspendido el funcionamiento de dos esclusas. De este modo se pretende evitar la propagación de la alga dorada a otros tramos del canal. Si esto no da resultado, la autoridad responsable de las aguas baraja la posibilidad de verter de forma controlada peróxido de hidrógeno, que destruye las células de la alga dorada.