Los sapos no tardarán en salir: especialmente en las regiones más templadas de Sajonia, los primeros sapos podrían abandonar sus cuarteles de invierno a principios de febrero y dirigirse a sus lugares de desove. Los sapos comunes, por ejemplo, "suelen migrar desde principios de febrero hasta finales de abril", explica Wolf-Rüdiger Große, Presidente de la Unión para la Conservación de la Naturaleza y la Biodiversidad (Nabu) de Sajonia. El instinto migratorio es innato en los sapos. Para garantizar que los anfibios lleguen sanos y salvos de A a B y no sean atropellados en las carreteras, algunas personas están tomando precauciones.
Vallas protectoras kilométricas protegen a los migrantes tempranos y tardíos
"Alrededor de 300 voluntarios trabajan cada año en las vallas de protección de anfibios gestionadas por Nabu Sajonia", explica Große. El año pasado se mantuvieron casi 8.000 metros de vallas, por ejemplo en la zona de Leipzig, en el norte de Sajonia, en los Montes Metálicos, en Freiberg y en la región de Dresde.
"En pocas palabras, hay dos tipos de migración", subraya Große. El primer grupo son los migrantes tempranos, los llamados desovadores tempranos. "La rana primaveral, la rana de páramo, la rana bermeja, el tritón, el sapo común y el pie de espátula común comienzan justo después de las heladas". Los desovadores tardíos, en cambio, sólo siguen con el inicio de la primavera. Según los datos actuales, alrededor de 17 especies de anfibios son autóctonas de Sajonia.
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