Durante el régimen nazi, los testigos de Jehová fueron perseguidos, incluida la familia de 13 miembros de Annemarie Kusserow. Desde la toma del poder por los nazis hasta su propia detención en octubre de 1944, la joven dejó constancia de la persecución de la familia de Bad Lippspringe, en Renania del Norte-Westfalia, en fotografías, cartas y otros documentos. Tras la muerte de Kusserow en 2005, su hermano vendió el archivo familiar al Estado alemán. Actualmente se exhibe en el Museo de Historia Militar de las Fuerzas Armadas alemanas de Dresde. Sin embargo, la autora había dejado su herencia a la Sociedad Watchtower de los Testigos de Jehová, que no está de acuerdo con la venta de los documentos y exige su devolución. Hoy, el Tribunal Federal de Justicia (BGH) de Karlsruhe conoce del caso.
¿Adquirido de buena fe?
El litigio ante el Tribunal Federal de Justicia se centra ahora en la cuestión de si la República Federal de Alemania "adquirió el archivo Kusserow de buena fe". En este caso, el comprador de un objeto es el propietario legal aunque el objeto no perteneciera previamente a la persona a la que se compró. El requisito previo para esta compra "de buena fe" es que el comprador no supiera o no pudiera haber sabido que el objeto no pertenecía al vendedor.
Según el Código Civil alemán, el objeto tampoco debe haber sido "robado, perdido o desaparecido de otro modo". En este sentido, el BGH también debería aclarar cuándo un artículo "perdido" deja de considerarse como tal. El Tribunal Regional Superior de Colonia había dictaminado que los Testigos de Jehová habían tolerado al hermano Kusserow como propietario del archivo y, por tanto, lo habían legitimado. La parte demandante considera que no es posible una legitimación posterior. No está claro si el BGH dictará sentencia el viernes.