Incluso 200 años después de su invención, el Braille sigue siendo indispensable para las personas ciegas, incluso en la era de la inteligencia artificial (IA). "Por supuesto, el Braille sigue estando aquí para quedarse, incluso en la era de la IA", afirma Thomas Kahlisch, Director del Centro Alemán para la Lectura Accesible (dzb lesen) de Leipzig. Aunque hoy existen muchas alternativas digitales, como la voz, éstas no pueden sustituirlo todo. "No puedo aprender ortografía sólo con la voz. Para eso necesito el Braille", subraya Kahlisch.
El braille consta de seis puntos en relieve en diferentes combinaciones y permite a los ciegos y deficientes visuales leer y escribir con los dedos. Todavía se enseña en escuelas de todo el mundo, se utiliza en libros y en objetos cotidianos como envases de medicamentos, ascensores y billetes.