Los incidentes en el partido de primera división de segunda entre el Dinamo de Dresde suponen un enorme revés en la lucha por preservar la cultura de los aficionados y la seguridad en los estadios. "Nuestros partidos en casa son conocidos por su ambiente único. Imágenes como las que hemos visto esta noche son inaceptables y hacen un daño masivo no sólo a nuestro club, sino a todo el fútbol en Alemania", afirmó el director general del Dynamo, Stephan Zimmermann, en un comunicado del club tras el 0-1 contra el Hertha BSC.
Zimmermann explicó que él y otros numerosos clubes llevan meses presionando a los políticos "a favor de los intereses de los aficionados y de una experiencia segura en los estadios". "Escenas como ésta son una absoluta bofetada en la cara", subrayó. Incluso durante el partido, que fue interrumpido en dos ocasiones, los responsables del Dinamo hablaron con los policías encargados "para intercambiar las primeras conclusiones de forma comunicativa". Estas percepciones y observaciones forman ahora parte de la reevaluación fundamental", rezaba el comunicado.