El exitoso entrenador Bennet Wiegert aplaudió con entusiasmo a su segundo entrenador, Yves Grafenhorst, y, solo unos instantes después de la demostración de poderío del SC Magdeburgo en la Supercopa, lo abrazó con entusiasmo. El campeón alemán de balonmano, que últimamente se había acostumbrado a los éxitos, tuvo que esperar 25 años para volver a alzarse con este trofeo. Para el propio Wiegert, fue su cuarto intento como entrenador el que tuvo éxito —y de qué manera—: con un 38-31 (20-15), los de Magdeburgo arrollaron a su gran rival, el Füchse Berlin.
«Yo mismo me sorprendí de lo feliz y satisfecho que me hizo esto. Primero tuve que calmarme un poco», afirmó el técnico de 44 años. Un éxito así refuerza la confianza y demuestra lo lejos que se está ya antes del inicio de la Bundesliga, opinó.
No obstante, esta actuación, una semana antes del inicio de la temporada el domingo, apenas permite sacar conclusiones. «Empezamos en Gummersbach, va a ser tremendamente difícil. Ahora tenemos el primer título. Pero, aun así, Berlín es un equipo de primera y nada es más efímero en el deporte que el éxito de ayer», afirmó Matthias Musche.