Una sustancia tóxica en la comida para bebés, granizados con cantidades excesivas de glicerina y las «cajas misteriosas» han supuesto un reto para los inspectores de alimentos de Sajonia en los dos últimos años. La ministra de Sanidad, Petra Köpping (SPD), se refirió a dos años llenos de acontecimientos durante la presentación del informe correspondiente a 2024 y 2025.
Así, en diciembre de 2025, las autoridades recibieron una alerta sobre alimentos para lactantes contaminados. A través del sistema de alerta rápida a escala europea se notificó el hallazgo de la toxina cereulida. Esta puede provocar náuseas y vómitos en muy poco tiempo.
Dado que la toxina, producida por bacterias, no puede eliminarse a posteriori, hubo que retirar del mercado lo antes posible todos los productos afectados, tal y como explicó Rüdiger Helling, director de Control de Alimentos y Piensos del Ministerio de Sanidad. Mediante la cooperación internacional, las autoridades pudieron identificar como fuente de la contaminación un lote concreto de un ingrediente que los fabricantes adquirían en China.