El campeón olímpico de biatlón Michael Rösch ha hablado por primera vez de su depresión. "La victoria olímpica fue pública. La batalla más dura tuvo lugar en silencio. Mentalmente, a veces estaba muerto", declaró el deportista de 42 años a la Agencia Alemana de Prensa.
Después de proclamarse campeón olímpico con el equipo de relevos en Turín en febrero de 2006 con sólo 22 años, se le consideró la nueva cara del biatlón alemán. En 2009, Rösch había ganado tres medallas de bronce en el Campeonato del Mundo con el equipo de relevos, así como dos victorias en la Copa del Mundo y otros puestos en el podio. En el plano deportivo, sin embargo, no pudo cumplir las altas expectativas. A ello se sumaron problemas económicos.