Max Finkgräfe levantó el dedo índice al cielo y se mostró emocionalmente exhausto tras marcar su primer gol con el RB Leipzig. "He soñado con esto. Le he pegado magníficamente al balón y, naturalmente, estoy muy contento. El gol va para mi abuelo. Ha fallecido hace poco. Espero que esté contento", dijo el lateral de 22 años tras la victoria por 3-1 ante el Unión Berlín.
Ante 47.800 espectadores en el Red Bull Arena, con entradas agotadas, había adelantado al Leipzig en el minuto 22 con un disparo lejano después de que el portero del Unión, Frederik Rönnow, sólo pudiera desviar el balón de Yan Diomande hacia el centro. Leopold Querfeld cabeceó el balón directamente a los pies de Finkgräfe, que siguió un consejo de su abuelo - "sólo tienes que disparar"- y marcó con un estilo espectacular.