En Bad Schandau hay mucho trabajo por hacer que casi nadie ve. Hay que vaciar las papeleras, revisar los caminos y replantar los parterres. "Ofrecemos la calidad que se espera de una ciudad balneario, pero apenas podemos permitírnoslo", afirma Andrea Wötzel, coordinadora administrativa de la ciudad. Aparcamientos, aseos públicos, edificios: todo debe mantenerse en condiciones atractivas para los visitantes. Pero la ciudad balneario de la Suiza sajona de los Montes Metálicos tiene que hacer frente a unos gastos adicionales de unos 1,8 millones de euros al año, según sus propias cifras.
Es una suma considerable para un municipio de poco más de 3.000 habitantes, dice Wötzel. La tasa de estancia sólo podría amortiguar una parte. Apenas hay apoyo político para tasas más altas, ya que los anfitriones temen la pérdida de huéspedes. Sólo el proceso de reconocimiento como balneario Kneipp le costó al popular balneario del este de Sajonia unos 75.000 euros.