En la Lusacia soraba, los jinetes de Pascua vuelven a desfilar de pueblo en pueblo el Domingo de Resurrección. En nueve procesiones en el triángulo entre Kamenz, Bautzen y Hoyerswerda, llevan el mensaje de la resurrección de Jesucristo a sus pueblos vecinos. Como en años anteriores, se esperan 1.500 jinetes, según ha anunciado la diócesis de Dresde-Meißen.
Más de 500 años de tradición
La tradición se remonta a más de 500 años de historia. Jóvenes y hombres desfilan a caballo desde su iglesia natal por el cementerio y los campos hasta el pueblo vecino, con frac y sombrero de copa, cantando y rezando al son de las campanas, portando cruces, banderas de la iglesia y la estatua de Cristo resucitado. Fuera de los pueblos, rezan el rosario a lomos de caballos decorados con esmero y con guantes blancos.
Las raíces de esta costumbre se remontan a la época precristiana, cuando se creía que cabalgar por los campos protegía las semillas jóvenes del mal de ojo. Las procesiones de hoy son una declaración pública de la fe cristiana. Sólo los hombres pueden sentarse en la silla de montar. Cada año, los espectadores, entre los que se cuentan numerosos invitados alemanes y extranjeros, se agolpan en los caminos de la región católica al este de Dresde, donde vive la minoría nacional de los sorabos.