Brillo, glamour, un gran espectáculo y emociones intensas: Helene Fischer vuelve a los escenarios con un espectáculo grandioso y pomposo. Ante unos 35 000 fans en Dresde, parece como si la cantante nunca se hubiera ido. Tras casi tres años de pausa en sus giras, el icono de la música pop alemana inicia su gira de estadios «360°». El miércoles por la noche ofrece a los fans de Dresde un espectáculo perfectamente coreografiado: actúa con el pelo dorado, un micrófono dorado, vestida de cuero y látex, rodeada de innumerables bailarines y bailarinas, y envuelta en efectos especiales como fuego, rayos, pirotecnia y humo.
Innumerables cámaras capturan su actuación y, con la ayuda de varias pantallas gigantes situadas en el centro de la instalación escénica de varios pisos, la convierten en un espectáculo multimedia. La cantante de 41 años interpreta en el estadio Rudolf Harbig de Dresde sus mayores éxitos de casi 20 años de carrera sobre los escenarios, entre ellos «Atemlos durch die Nacht», «Herzbeben» y «Null auf 100». Según los organizadores, hay unos 35 000 fans en el estadio, que está casi lleno.