No solo se come con los ojos: según los expertos, una relación consciente con la alimentación, los alimentos y su consumo es algo más que un placer para el paladar. «La cocina, los restaurantes y el hecho de comer y beber juntos siguen desempeñando una importante función social», declaró el profesor Andreas Rutz, de Dresde, a la Agencia Alemana de Prensa. Esto comienza en el ámbito privado y se extiende al público.
«Cuando desaparecen los bares y los restaurantes, perdemos algo. Lo mismo ocurre con los hábitos de vida. Nos hemos acostumbrado a una cultura de la comida rápida, a una cultura de la comida para llevar. Tanto en el trabajo como en la familia existe una gestión del tiempo que ya no permite compartir todas las comidas ni prepararlas uno mismo. Sin embargo, eso sería un buen punto de partida para un cambio: cocinar y comer juntos», subrayó el historiador.
Rutz reconoció que él tampoco siempre puede poner en práctica este ideal en su día a día. «Como de forma muy variada y —como es típico de nuestra época— según las necesidades. Soy de los que a veces se llevan algo para comer y, en una jornada laboral ajetreada, se atiborran de lo uno y lo otro. Esto es prácticamente inevitable en la vida laboral actual. No siempre se puede cocinar uno mismo». No obstante, aconsejó ponerse a los fogones uno mismo tanto como sea posible y estar abierto a nuevas experiencias.