El número de consultas sobre intoxicaciones por setas ha aumentado considerablemente este verano. Así lo indican las últimas cifras del Centro Conjunto de Información Toxicológica de los estados de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia, con sede en Erfurt. Según las cifras, sólo en agosto se produjeron 62 llamadas por sospechas de intoxicación tras el consumo de setas recolectadas. Casi el triple que en el mismo mes del año pasado (21). La mayoría de las consultas procedían de Sajonia y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Los expertos creen que esto se debió al tiempo húmedo anterior.
En el primer semestre de 2025, 151 personas llamaron al centro de toxicología por sospechas de intoxicación por setas. La temporada alta de setas comestibles como los boletus, las castañas y las setas halli va desde septiembre y a veces hasta noviembre. Dependiendo de la climatología, el número de llamadas al centro de intoxicaciones también aumenta en esta época.
Doppelgangers peligrosos en la cesta del bosque
Según la información facilitada, las consultas sobre setas venenosas de este año se centraron especialmente en los abonos de heno, las setas agrietadas, las setas pantera, las setas carbole y las setas de hoja tuberosa. Algunas especies, como la seta de abono de heno, que suele crecer en los prados y con frecuencia prueban los niños pequeños, sólo provocan molestias gastrointestinales leves. En cambio, las setas botón -que contienen la toxina Amanitina- pueden provocar vómitos intensos, diarrea e intoxicación mortal.
Al igual que en años anteriores, no siempre ha sido posible identificar claramente el tipo de seta. Son especialmente frecuentes los casos de confusión entre especies comestibles y venenosas: por ejemplo, entre las setas perla y las setas pantera o entre las setas botón y la Karbolegerling.
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