Como un director al frente de su orquesta, el director Mathias Gidsel reunió a sus compañeros a su alrededor de camino a los vestuarios y tomó juramento a todo el equipo para el emotivo final de temporada. Tras la contundente victoria por 45:35 ante el Gummersbach, el Füchse Berlín está más cerca que nunca del histórico título de campeón de la Liga alemana de balonmano.
Un empate contra el Rhein-Neckar Löwen el domingo (15:00 horas/Dyn) será suficiente para que el club de la capital cumpla por fin su sueño de ganar el título de la HBL tras años de espera.
Desde hace meses, el equipo berlinés parece campeón. Nils Lichtlein, Tim Freihöfer y compañía arrasan sin esfuerzo en la competición y superan regularmente la barrera de los 40 goles. "Ahora tenemos dos dedos de frente al trofeo de campeón. No hay dudas en nuestro equipo. Tenemos que hacer una buena actuación más y entonces seremos campeones de Alemania", dijo Gidsel, haciendo que la receta del éxito sonara supuestamente sencilla.