En opinión del historiador Ilko-Sascha Kowalczuk, el debate Este-Oeste se caracteriza demasiado por los aspectos negativos. En una mesa redonda con el sociólogo Dirk Oschmann en Chemnitz, Kowalczuk afirmó que se ha prestado muy poca atención a los logros de los alemanes del Este. La evolución desde la reunificación no es sólo una historia de pérdidas y declive, sino una "historia de ganancias".
Kowalczuk acusó indirectamente a Oschmann de haber escrito un "Wutzeller" con su polémica "El Este: una invención de Alemania Occidental". El libro tenía un tono irreconciliable, llenaba una cámara de resonancia y creaba una narrativa victimista. El ex canciller Helmut Kohl (CDU) había hecho a los alemanes del Este una promesa de prosperidad en la que la gente creía. La gente tenía expectativas exageradas respecto al Estado. El Este estaba alejado de la democracia.
Según Oschmann, muchas personas del Este vivieron la democracia y la libertad como una "experiencia de empobrecimiento" tras la caída del comunismo. En Alemania Occidental, en cambio, la libertad se vivió como un enriquecimiento gracias al Plan Marshall tras la Segunda Guerra Mundial. En el Este se creó un sujeto colectivo como resultado del tipo de degradación, y el grupo de alemanes orientales resultó dañado. Esto ha hecho mella en la población. "El Este está continuamente devaluado".