Los empleados de la empresa energética Leag, en Lusacia, no han mantenido hasta ahora demasiado buenas relaciones con la ministra federal de Economía, Katherina Reiche (CDU). El comité de empresa teme que la construcción de nuevas centrales eléctricas de gas les ponga en desventaja frente al sur de Alemania. "El juego limpio se ve de otra manera", dijeron en una protesta en Cottbus.
Reiche ha anunciado que quiere acelerar la construcción de nuevas centrales eléctricas de gas. Por la tarde, visitará por primera vez la empresa energética Leag, que explota centrales de lignito pero ha iniciado un nuevo rumbo con vistas a la eliminación progresiva del carbón acordada para 2038. Sus declaraciones sobre una "prima meridional" para las nuevas centrales de gas proyectadas suscitaron inquietud en Lusacia.
La dirección tiene un mensaje claro, ya que hace unos seis meses ya se hablaba de una presión temporal sobre la construcción prevista de centrales eléctricas de gas. Adi Roesch, director general de Leag, declaró a la Agencia Alemana de Prensa poco antes de la visita del ministro: "Sin energía segura, nada funcionará en el futuro. Para 2030, sólo de nuestra cartera de centrales eléctricas saldrán 3000 megavatios de la red."