Según el análisis del experto en economía de Dresde Joachim Ragnitz, el aumento de las temperaturas no supone un peligro para la economía. «Los efectos son insignificantes», afirmó el subdirector del Instituto Ifo de Dresde. Según sus explicaciones, los efectos a corto plazo sobre la productividad no suponen una pérdida decisiva de valor añadido, sino que pueden compensarse.
Un estudio constata una pérdida de 430 millones de euros por cada día de calor
Una cifra ha causado recientemente gran revuelo: Según un estudio del instituto de consultoría Prognos, encargado por el Ministerio Federal de Trabajo y Asuntos Sociales, un solo día de calor —es decir, un día con al menos 30 grados centígrados— le cuesta a la economía alemana unos 431 millones de euros, de los cuales casi el 97 % se debe a la caída de la productividad.
«A primera vista, parece una cifra desorbitada», afirmó Ragnitz. Sin embargo, en relación con el producto interior bruto anual, solo supone un 0,01 %. Cuantitativamente, no es tan alarmante. «Si luego se trabaja más, se recupera enseguida». Incluso si este año hubiera diez días de calor, no supondría un gran problema.