Sin duda, a Peter Gulacsi le hubiera gustado prescindir de su actual papel de pionero. El guardameta del RB Leipzig se ha convertido involuntariamente en una especie de símbolo del acelerado ritmo del fútbol. Hace casi exactamente 14 meses, Gulacsi vivía en un mundo profesional perfecto: número uno del RB Leipzig y de Hungría, capitán de los campeones de la Copa de la DFB, indiscutible máximo realizador. Una rotura del ligamento cruzado después, la realidad se presenta mucho más amarga: Su puesto habitual está en el banquillo, una nominación para la Eurocopa de Alemania en peligro.
El miércoles (18:45/DAZN), Gulacsi podrá volver a jugar en el estadio del Leipzig por primera vez. "Hay un gran deseo de que juegue desde el principio contra el Berna y darle tiempo de juego porque es importante para nosotros", dijo el entrenador Marco Rose. Gulacsi podrá probarse contra el Young Boys en la Liga de Campeones, en la misma competición en la que comenzó su drama personal el 5 de octubre de 2022.
La Copa como premio de consolación