Ninguna distancia es demasiado lejana para la paz y la reconciliación: durante las próximas tres semanas, una marcha con carruajes tirados por caballos viajará desde Dresde hasta Chemnitz, pasando por Praga, para hacer campaña contra el belicismo y por un mundo en paz. La marcha es también un ensayo general de una campaña prevista para el año próximo, 80 años después del final de la Segunda Guerra Mundial. La Asociación de Campanas de la Paz partirá de Berlín a Jerusalén con una campana fabricada con chatarra militar. "Queremos enviar una poderosa señal de que algún día habrá paz", declaró Helmut Kautz, director de la asociación, a la Agencia Alemana de Prensa. No dejaremos de creer que las espadas se convertirán en arados y que la gente entrará en razón".
Especialmente en tiempos de incertidumbre e impotencia, es importante aferrarse a la promesa de paz. Kautz: "Queremos reunirnos con la gente y celebrar con ellos la reconciliación". Al final de la Segunda Guerra Mundial, nadie creía que los alemanes volverían a llevarse bien con el mundo como lo hacen ahora. "Por eso creemos que la paz y la reconciliación serán posibles. Queremos llevar la campana a una escuela de Jerusalén donde se enseñe hebreo y árabe. Para enviar una señal de que la reconciliación es posible. Los alemanes lo han experimentado"