Ya fuera desde la cima de una montaña, una torre o un globo aerostático, muchas personas buscaron por la tarde un lugar especial desde el que poder observar el eclipse solar parcial. Según un reportero de la dpa, unas 100 personas se reunieron en el Brocken, en el Harz. Iban perfectamente equipadas con las gafas especiales para este espectáculo celeste; algunas incluso llevaban un telescopio.
También en la torre Ernemann de Dresde, de unos 50 metros de altura, los observadores querían presenciar en directo cómo la Luna se interponía ante el sol poniente. La visibilidad fue, en general, buena, gracias a un clima veraniego tranquilo y sin nubes densas. Además, sobre Dresde volaban al menos seis globos aerostáticos; por supuesto, sus pasajeros también disfrutaron de unas vistas inmejorables.
Aunque de vez en cuando se producen eclipses solares parciales, en esta ocasión el espectáculo celeste se consideró especial porque afectó al sol poniente. Los observatorios astronómicos ofrecieron programas especiales y también la posibilidad de observar el fenómeno.