"Era una cantidad enorme y pensé: Oh Señor, espero poder con todo", dice Christina Koenig. En su galería Himmlisch de Meissen cuelgan unas 200 agarraderas. Flores y ranas, reliquias y piezas de colores neón. "Hay piezas realmente virtuosas", dice esta mujer de 67 años.
En marzo, la escultora y autora de libros infantiles hizo un llamamiento. Poco a poco fueron llegando más y más agarraderas, en su mayoría de mujeres de Meissen. "Me acompaña un hombre simbólico", dice Koenig. Desde noviembre, las agarraderas cuelgan en su galería de Meissen, clasificadas por temas y colores.