En todo el mundo, los arcos de velas vuelven a colocarse en las ventanas y a brillar en la oscuridad. Pero Steffen Flämig ha elegido un lugar muy inusual para su arco de velas: la góndola de una turbina eólica en Mülsen, cerca de Zwickau, a 140 metros de altura. Y así es como surgió.
En 2015, puso la turbina eólica en funcionamiento durante el periodo navideño, explica. Ya entonces se encendían arcos de velas en muchas ventanas. Y así se le ocurrió decorar su aerogenerador para Navidad. Al año siguiente, construyó un arco de este tipo con una empresa local de construcciones metálicas y lo instaló en el aerogenerador: 6 metros de ancho, 3,50 metros de alto y 35 kilos de peso. Lleva el conocido motivo de Schwarzenberg con dos mineros, un tallista y una encajera.
"He recibido muchos comentarios positivos", dice Flämig. "Y desde luego no va en detrimento de la aceptación de la transición energética". El próximo sábado quiere volver a pulsar el botón y encender por la noche su arco de velas en lo alto del aerogenerador. "Creo que esto sólo pasa una vez en el mundo."