El viernes se cumple el 250 aniversario de la llegada de Goethe a Weimar. El 7 de noviembre de 1775, el entonces joven de 26 años llegó a la ciudad invitado por el duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach. Para entonces, ya había alcanzado la fama con "Las penas del joven Werther". En Weimar pasó de estrella literaria a fenómeno: su nuevo hogar adoptivo se convirtió en una ciudad cultural. Pero, ¿siguen siendo de actualidad Goethe y su obra más famosa de Weimar, "Fausto"?
Según Ulrike Lorenz, Presidenta de la Klassik-Stiftung Weimar, es innegable la relevancia de Goethe para Weimar, su ciudad de adopción. Sin Goethe, el clasicismo de Weimar probablemente nunca habría existido. Weimar habría conservado el "carácter de una pequeña ciudad residencial", dice la historiadora del arte, "sin el esplendor intelectual de la Ilustración tardía y el humanismo". Numerosos lugares de la obra de Goethe son hoy Patrimonio Mundial de la UNESCO, como la Casa y el Palacio de Goethe, la Biblioteca de la Duquesa Anna Amalia, el Archivo de Goethe y Schiller y el Parque del Ilm. "Goethe dio a Weimar el alma y la importancia mundial que sigue teniendo hoy en día", afirma Lorenz.