El duelo en el Dinamo de Dresde fue limitado. Ni el entrenador ni los jugadores, y mucho menos la gran mayoría de los 30.070 aficionados, se arrepintieron tras la derrota por 2-3 (0-0, 2-2) ante el Darmstadt 98 en la segunda ronda de la Copa de la DFB. La actuación del equipo de tercera división contra el equipo descendido de la Bundesliga fue demasiado buena.
El equipo quiere ahora trasladar el rendimiento a los partidos. Y la próxima prueba dura espera al Dinamo en Ingolstadt el sábado. "Ahora vamos a regenerarnos y luego volveremos a rendir bien. Estamos en las mejores condiciones físicas y tenemos una plantilla amplia. Los chicos estarán preparados para Ingolstadt", dijo el capitán Niklas Hauptmann, que será suspendido tras recibir su quinta tarjeta amarilla.
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