Hay momentos en el fútbol en los que muy pocos ojos permanecen secos. Ni los de los jugadores, ni los de los entrenadores y el personal de apoyo, ni los de miles de aficionados y ni siquiera los de los ultras más acérrimos. Ese fue el momento de la despedida de Stefan Kutschke. El jugador de 37 años puso fin a su larga carrera con la victoria por 2:1 de su SG Dynamo Dresden contra el Holstein Kiel y el consiguiente descenso seguro.
Coreografías de los aficionados, abrazos, una guardia de honor de compañeros y de toda la plantilla, un discurso laudatorio, un discurso de Kutschke y vítores en el K-Block, ojos húmedos allá donde se mirase: no faltó de nada en los emotivos momentos. Tras 189 partidos y 54 goles con el Dynamo, Kutschke se va como una leyenda del club, para muchos como un héroe.