Saskia Schaarschmidt se entristece cuando aparecen prejuicios sobre los beneficiarios del subsidio de ciudadanía en las redes sociales o en cualquier otro lugar. Los que se niegan por completo a trabajar son probablemente una pequeña minoría, dice esta joven de 25 años de Chemnitz. Ve con preocupación el debate sobre la renta ciudadana. "También me parece una vergüenza que la sociedad sea tan insensible a las necesidades de los afectados"
Schaarschmidt sabe de lo que habla. La madre soltera de un hijo de cuatro años ha aprendido una profesión que hoy se necesita con urgencia: Cuidadora. Tras terminar su formación, trabajó para una empresa de trabajo temporal y ganó 1.900 euros netos al mes. Luego se quedó embarazada y, mientras estaba de baja por paternidad, cobró el subsidio ciudadano.