La organización de ayuda "Mission Lifeline", con sede en Dresde, que organiza rescates marítimos de refugiados en alta mar, adopta una postura sobria con motivo de su décimo aniversario: "La ayuda se ha profesionalizado, pero la situación política se ha vuelto mucho más hostil"
Por tanto, el décimo aniversario de la organización no es un motivo de celebración, "sino la prueba del fracaso total de la política europea", afirma el director general, Nolte Bauer. La situación de los refugiados se ha deteriorado drásticamente con el paso de los años. Se cuestionan los derechos humanos fundamentales y se criminaliza a quienes prestan ayuda, llegó a criticar el presidente de la asociación.
La asociación y su antiguo capitán, Claus-Peter Reisch, ya han tenido que enfrentarse a disputas legales por su trabajo en el pasado. Por ejemplo, Reisch fue multado con 10.000 euros por un tribunal de Malta por supuestamente no registrar correctamente su barco. Sin embargo, fue absuelto en una apelación en 2020.