El Kreuzchor de Dresde con su conjunto de solistas y la orquesta filarmónica ofrecieron un punto culminante musical con la "Pasión de San Mateo" de Johann Sebastian Bach. En el concierto del Viernes Santo, cuando tradicionalmente se prescinde de los aplausos, ofrecieron una interpretación como de un solo molde bajo la dirección del Kreuzkantor Martin Lehmann.
Silencio tras la última nota
Entre los solistas vocales destacaron la británica Helen Charlston (contralto) y el barítono Jonas Müller junto al islandés Benedikt Kristjansson como Evangelista. Marie-Sophie Pollak (soprano), Richard Resch (tenor) y el bajo Roderick Williams como Jesús también resultaron convincentes. Tras la última nota, el público de la bien abarrotada Kreuzkirche permaneció largo rato en silencio.
El Viernes Santo se considera una "fiesta silenciosa" porque en el cristianismo está dedicado a la memoria de la muerte de Jesucristo. Por ello, la jornada se caracteriza por el luto, la reflexión y la contemplación.
El Kreuzchor de Dresde, con más de 800 años de antigüedad, es uno de los principales coros de niños de Alemania. Ya en febrero, el coro interpretó la Misa en si menor de Bach, una de las obras sinfónicas corales centrales, en un concierto para conmemorar la destrucción de Dresde en la Segunda Guerra Mundial.