Ya son muy pocos los habitantes de Turingia que saben manejar una guadaña de forma profesional, y aún menos los que alcanzan la maestría en el arte de afilarla.
Casi 30 personas martillean guadañas durante tres cuartos de hora. Pero no se trata sólo de un ruido ensordecedor, sino de un oficio tradicional y, en este caso, también de una competición.
| más