Los libros de Kathrin Hohensee casi desaparecen en las manos de los lectores: el más pequeño apenas cabe en la punta de un dedo. Esta encuadernadora de Leipzig lleva 30 años creando libros en miniatura o casas de muñecas. Ha desarrollado, escrito y maquetado unos 200 títulos, desde libros para niños y amantes de la naturaleza hasta libros sobre ciudades.
Libros reales para casas de muñecas en todo el mundo
"Hacerlos es mi pasión y obtengo un poco de reconocimiento vendiéndolos", dice esta mujer de 64 años. También vende sus libros en ferias de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Francia. Todo empezó con una colaboración con un fabricante de juguetes de madera en los años noventa. "Quería libros pequeños y reales como accesorios para sus casas de muñecas".
El trabajo implica hacer malabarismos con el texto, ya que una descripción o una historia tiene que caber en un espacio muy pequeño, explica Hohensee. El texto y las imágenes determinan el tamaño del libro. El único requisito: siempre debe caber en una casa de muñecas, es decir, no sobrepasar la escala 1:12.