Quien mire ahora mismo hacia el Elba u otros ríos, verá sobre todo una cosa: marea baja. El nivel de agua en Dresde sigue siendo de algo más de medio metro. Hace 24 años, la situación era completamente diferente. En agosto de 2002, el Elba alcanzó en Dresde un nivel máximo sin precedentes de 9,40 metros e inundó partes de la ciudad.
Desde entonces, ha desaparecido la sensación de tener demasiada agua. Aunque en 2013 se produjo otra crecida centenaria y el río se desbordó en más de una ocasión, hoy prevalece una impresión diferente. Ante la sequía y el calor, surge la inquietante pregunta de cómo será el suministro de agua en el futuro. ¿Qué pasará si el cambio climático sigue así? ¿De dónde vendrá nuestra agua?