Antes del partido en el hotel, el entrenador Marco Rose había prometido enmendarse con el árbitro Matthias Jöllenbeck, pero pocas horas después el plan ya había fracasado. El emocionado entrenador del Leipzig recibió una tarjeta amarilla en el partido de la primera vuelta contra el Bayer Leverkusen (3-2) y tuvo que ver la mayor parte del encuentro desde la grada.
"Tengo que asumirlo completamente. Las nuevas reglas son claras. Quise tener un breve contacto con él tras la primera tarjeta amarilla. No funcionó", explicó Rose la escena en Sky TV, y añadió: "Lo acepto. Me lo merecía en esa situación". Mientras tanto, Jöllenbeck ya estaba sintonizado y escuchando.