En Alemania, el panorama político ha cambiado significativamente en los últimos años, en particular con el ascenso de Alternativa para Alemania (AfD). La reacción de otros partidos políticos y de muchos medios de comunicación a este ascenso se ha caracterizado a menudo por una estrategia de abierta resistencia y oposición. Sin embargo, cada vez hay más indicios de que, paradójicamente, este enfoque está fortaleciendo al partido en lugar de debilitarlo. Al mismo tiempo, muchos votantes de la AfD se sienten incomprendidos por los medios de comunicación tradicionales y arrinconados en la derecha, lo que puede contribuir a una mayor radicalización.
Los investigadores de conflictos señalan que un enfoque de confrontación suele ser contraproducente. Conduce a la polarización de la sociedad, refuerza la cohesión interna del grupo contrario y puede radicalizar a los simpatizantes moderados. Este fenómeno también se observa en el caso de la AfD. La confrontación constante ha creado un sentimiento de reacción entre muchos de los votantes del partido: defienden su voto con más vehemencia cuanto más atacados se sienten.