El patio del Ministerio de Economía sajón en Dresde bulle, y no sólo simbólicamente. Ocho colonias de abejas han vuelto a trabajar duro allí este año. El apicultor Rico Heinzig hace un balance positivo: "Hemos podido cosechar una media de 30 a 40 kilogramos de miel de alta calidad por colonia"
Las abejas recorren distancias considerables en algunos casos, hasta el Ostragehege, donde hay sobre todo muchos tilos y castaños. "La ubicación aquí es ideal", afirma Heinzig, que cuida un total de unas 200 colonias de abejas entre Meißen y Dresde. En el patio del ministerio, prefiere la abeja Buckfast, un cruce criado originalmente en un monasterio inglés. "Es pacífica, eficaz e ideal para la ciudad"
Heinzig subraya que la miel de ciudad no sólo tiene buen sabor, sino también beneficios para la salud. "En las ciudades no se fumiga, a diferencia de lo que ocurre en los terrenos agrícolas. Por eso la miel de ciudad suele ser más limpia y sana que la del campo." La contaminación por pesticidas, que pone en peligro las poblaciones de abejas, apenas tiene importancia en las zonas urbanas.
