La empresa química Wacker ha entrado de lleno en números rojos con una pérdida récord de 800 millones de euros en 2025. Además del mal negocio, esto se debió a unas pérdidas por deterioro muy elevadas y a los costes del programa de reducción de costes con el que el Grupo está respondiendo a la crisis. Por el contrario, las ventas cayeron un comparativamente moderado cuatro por ciento, hasta algo menos de 5.500 millones de euros, según anunció la empresa con sede en Múnich.
La industria química alemana está sumida en una profunda crisis
Wacker es, entre otras cosas, uno de los principales productores internacionales de polisilicio para la industria de chips; su mayor emplazamiento es la planta principal de Burghausen, en la Alta Baviera, con unos 8.000 empleados. Wacker también tiene una gran planta en Nünchritz, Sajonia, con alrededor de 1.500 empleados.
En 2024, el Grupo generó un beneficio neto de algo menos de 261 millones de euros. La industria química alemana atraviesa una crisis prácticamente generalizada, debido tanto a la caída de la demanda en los mercados mundiales como a la desventaja competitiva que suponen los elevados precios de la energía en Alemania. Según la empresa, Wacker consume algo menos del uno por ciento de toda la electricidad de Alemania.
Costosas amortizaciones
Según las cifras preliminares, 600 de los 800 millones de euros de pérdidas se debieron a amortizaciones. Sólo el valor de la inversión en el fabricante de obleas Siltronic se redujo en más de 300 millones de euros. El programa de reducción de costes dio lugar inicialmente a una provisión de 100 millones de euros. Sin embargo, tal y como muestran las cifras de negocio preliminares, Wacker habría registrado pérdidas incluso sin estas amortizaciones.
Al final, se espera que el programa de recorte de costes reduzca los costes anuales en 300 millones de euros, la mitad de los cuales se logrará mediante reducciones de personal. La dirección del grupo tiene previsto suprimir 1.500 puestos de trabajo, la mayoría de ellos en Alemania. Wacker también tiene una gran planta en Nünchritz, Sajonia, con unos 1.500 empleados.
CEO Hartel: es necesario bajar los precios de la energía
"En 2025, la industria química estará sometida a una enorme presión, especialmente en Alemania y Europa", dijo el CEO Christian Hartel. Tenemos que reaccionar". Ya se están aplicando las primeras medidas del programa de reducción de costes. El directivo hizo un llamamiento a los políticos para que bajen los precios de la energía y reduzcan la burocracia.
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