Saskia Esken, la líder del SPD, subrayó en el último programa de Caren Miosga que las pensiones en Alemania son seguras y siguen siendo asequibles. Ni siquiera el público se lo creyó, lo que quedó revelado por sonoras carcajadas. "Con el SPD, no se aumentará la edad de jubilación", dijo.
Pero, ¿hasta qué punto es realista esta garantía dada la actual evolución demográfica y económica de Alemania?
Más sinceridad sobre las pensiones
La población alemana envejece rápidamente. Cada vez menos personas con empleo tienen que financiar las pensiones de un número creciente de jubilados. Este desequilibrio está haciendo tambalearse el sistema de reparto del seguro obligatorio de pensiones. Economistas como Joachim Ragnitz, del Instituto ifo, advierten: "No se puede tener las dos cosas". Pide más honestidad en el debate sobre las pensiones y subraya que no se puede conseguir al mismo tiempo un nivel de pensiones alto y unas cotizaciones bajas.
La realidad ya muestra las consecuencias de este dilema. Casi la mitad de los pensionistas alemanes tienen unos ingresos mensuales netos inferiores a 1.250 euros. Las personas con bajos ingresos y con un historial laboral interrumpido se ven especialmente afectadas. Sin embargo, los políticos parecen rehuir las reformas necesarias. Las propuestas de elevar la edad de jubilación o vincularla a la esperanza de vida se tachan a menudo de antisociales. Pero sin estas medidas, se corre el riesgo de agravar aún más la pobreza en la vejez.